POLO, Leonardo. La esencia humana, Cuadernos de Anuario Filosófico (Univ.de Navarra) nº 188, 2006. pp. 83-92

Capítulo VIII



LOS TIPOS HUMANOS

1.  La noción de tipo

La noción de tipo es sumamente importante en la historia, también en la antropología. El asunto de los tipos humanos se estudia en la antropología, en la psicología y en otras ciencias humanas. Las nociones de carácter y de temperamento, aunque no son lo único que constituye al tipo, alude a él.

Los tipos se pueden tratar de dos maneras: de una manera en sentido sociológico. Los tipos son considerados abarcando y diferenciando a un grupo de otros, en sentido sociológico. Esto fue iniciado por Platón. Después aparece en la sociología moderna, sobre todo en Max Weber. La teoría sociológica de Weber es tipológica – los tipos ideales[1] –. Sin embargo, la consideración sociológica de los tipos no agota la noción de tipo porque, en definitiva, ésta es de cada uno. De modo que si tomamos los tipos de manera sociológica podemos hacer una generalización de los caracteres, con lo cual se pierde lo que es típico de cada uno, porque ya saben que las generalizaciones pierden contenido. En efecto, la extensión va en contra de la riqueza de contenido; cuanto más general es una noción, más indeterminada es. Un tipo humano entendido en términos sociológicos es útil para hacer sociología, pero no tiene en cuenta el carácter singular de tipo. Cada uno es un tipo, y en lo típico de cada uno hay una distinción. De manera que no hay dos hombres iguales; pueden ser parecidos pero no iguales.

  1. Cfr. RODRÍGUEZ SEDANO, A., “La conexión de los tipos ideales: Polo en diálogo con Weber”, Studia Poliana, 7 (2005), 89-118.

Se ve enseguida que el tipo es la modalización de la especie, tanto si se toma en el nivel de consideración sociológica, como si se toma en lo que sería más propio, porque el tipo que cada uno es tiene más contenido, tiene más caracteres diferenciales que la noción de tipo cuando se generaliza. Cada hombre es un tipo.

Aunque el hombre no está finalizado por la especie, sin embargo, no la agota. Por lo tanto, la especie humana está tipificada, y la tipificación es la modalidad de la especie en cada ser humano. Esto está en el nivel de la naturaleza, dentro de la esencia. Cada hombre realiza un tipo, aunque esto es inferior a la esencia.

El estudio de los tipos humanos sirve para hacer una sociología comprensiva, que no sea meramente empírica. Eso, como se ha indicado, se da en Max Weber, que es uno de los más relevantes de los sociólogos del siglo XX, y que ha tenido mucha influencia en la sociología moderna. Este sociólogo es bastante complicado, pues es un hombre de una cultura extraordinaria; tiene un conocimiento de la historia que los otros sociólogos no tienen y, por lo tanto, hace unas reflexiones mucho más ricas, de modo que su sociología es más comprehensiva en el sentido de que contiene más. Afirma que hay varios tipos, y que ésta es una noción ideal. Tiene razón, en sociología el tipo no es más que una noción. Son tipos ideales porque realmente como el tipo en cada individuo sobrepasa en contenido a la noción de tipo sociológico, el tipo sociológico no es enteramente real, pues es una generalización. Los tipos son reales en cada ser humano, se realizan en cada ser humano.

Que cada hombre sea un tipo, Tomás de Aquino lo glosa de una manera distinta, y es afirmando que los seres humanos nos debemos mutuamente honor, nos debemos no solamente cortesía, sino respeto, porque no hay nada en un ser humano que no sea superior, es decir, siempre existe algo en un ser humano que es superior a eso mismo en otro ser humano, y viceversa. En este sentido, los tipos son algo así como un reparto de la especie, de manera que el contenido de los tipos en vez de ser un motivo para decir que hay seres humanos superiores e inferiores, la tipificación de los seres humanos establece una igualdad en los individuos. No es que todos sean iguales en el sentido de que el número 2 sea igual a otro número 2, sino que la especie está en todos, pero matizada de tal manera que algo de la especie está más desarrollado en un ser humano que en otro; y eso ocurre con todos, de tal manera que así se establece la igualdad, que no es la igualdad numérica, sino la igualdad de los que se deben mutuamente respeto, honor.

“Rendíos honor unos a otros” decía San Pablo. En este Apostol también hay una tipificación muy clara, cuando habla de los profetas, de los doctores, de los presbíteros, de los que tienen don de lenguas. Los dones del Espíritu Santo tampoco están distribuidos por igual, sino que hay una diferenciación. Esa diferenciación es una de las bases de la sociabilidad humana. En la sociedad humana los tipos tienen gran ventaja, porque lo que hay en uno específicamente superior a lo que hay en otro, eso permite que ése haga de modelo a otro; de manera que un hombre puede desarrollar sus caracteres típicos en cuanto tiene de inferior a otro, fijándose en el otro, y esto es recíproco. Si nos metemos en este asunto, sería inacabable, pero nos enseña que para el estudio de los tipos es menester usar un método que es el método de coordinación, de manera que los tipos coordinados constituyen un sistema, es decir, un método sistémico abierto, y quizá esto sí que lo podríamos desarrollar un poco más.

2.  Los dos tipos básicos: mujer y varón

¿Cuáles son los tipos básicos desde el punto de vista sociológico? Es evidente que los tipos básicos desde ese punto de vista son: mujer y varón. La mujer es un ser humano que tiene esencia humana, pero desde el punto de vista de la especie es un tipo distinto del varón. De manera que la primera distinción típica de la humanidad es entre varón y mujer. En esta división típica, lo humano se realiza de distinta manera según lo masculino y lo femenino. Eso quiere decir que lo femenino y lo masculino no están vinculados por lo generativo, digámoslo así.

La mujer no existe solamente para continuar la especie, para tener hijos; si se casa, evidentemente que sí, pues el fin del matrimonio son los hijos, pero eso no agota la diferencia entre varón y mujer, que no es meramente sexual, sino que es una diferencia típica y afecta a lo natural, a lo psíquico, etc., pues una mujer es diferente de un hombre.

Pero también hay que decir que esos son tipos sociales. Por lo tanto, no agota la consideración típica de cada mujer y de cada hombre. Las mujeres no son todas ellas un tipo homogéneo. Se puede decir: generalizo ese género para distinguirlo de otro tipo, pero eso es un tipo generalizado. Por lo tanto, no hay tipos reales completos, el tipo real completo es cada mujer y cada varón.

3.  Los tipos sociales

Naturalmente lo que precede tiene que ver mucho con otros asuntos, por ejemplo, con las diferencias profesionales. En efecto, también las distintas profesiones dan lugar a tipos. Fundamentalmente éste es el sentido en que desarrolla el tipo social Max Weber. Los tipos desde el punto de vista de la organización de la sociedad varían con la historia. Son más básicos los tipos de mujer y varón, pero eso no agota la especificidad, porque siguen siendo sociológicos. Sin embargo, cada mujer es cada mujer, y no sólo esencialmente, ni personalmente, sino típicamente; e igual el varón.

Platón al hablar de tipos, en su sociología les llama topoi. La sociedad de Platón es una teoría de los topoi. Distingue uno que es el filósofo, otro que es el militar, otro que es el rico, otro que es el campesino… ( los campesinos son los activos — los que trabajan la tierra — ). Luego están los artesanos, el manusios, así le llama Platón al artesano. En La República están recogidos todos, y de acuerdo con las diferencias de los tipos establece el estado perfecto. El estado perfecto en Platón es la armonía de los tipos. Es un estado ideal, aunque no es exactamente mejor estado para Platón. Para Platón el estado óptimo es la existencia de las almas después de la muerte, que además no están sometidas a la transmutación, sino que han llegado a su situación primitiva, son puras Ideas. Pero, la polis en este mundo está constituida por tipos, los cuales para Platón tienen un carácter jerárquico. Está el campesino, el militar, que es aquel en el cual radica el timostimos en griego significa algo así como fuerza vital –, es aquello que en el hombre hace posible que pueda atacar; en cambio, lo concupiscible no es la tendencia al ataque. Están también los filósofos, que son otro tipo.

La equivocación de Platón está en considerar que estos tipos son jerárquicos, que el militar está por encima de los otros, los guardianes de la ciudad, esos son los ejecutores de la ley, los ejecutores de lo que implantan los filósofos, ya que los filósofos, según Platón, no deben dedicarse a la dirección política más que una parte, pues hay que dejar que se dediquen a la contemplación que es lo suyo – contemplación que es a lo que se dedicarán las almas después de esta vida –. De manera que la vida política debe estar constituida por filósofos. El estado ideal platónico perfecto es el estado en el que sólo hay almas que se dedican a la vida teórica, pero eso está más allá de esta vida; en esta hay que organizar la sociedad.

Esto no es lo que dice Tomás de Aquino, quien considera que los tipos no establecen una jerarquía, puesto que en algo unos son superiores a otros siempre. Esto es una consideración del tipo en el orden natural en cuanto depende de lo personal. De manera que del acto de ser personal no dependen sólo los hábitos, sino también lo que se llama tipo, ese no agotar la especie y ese no estar finalizado por ella. Es una idea muy bonita y a la vez cierta, que para una antropología completa es conveniente sacar a relucir, pues el estudio de los tipos no se agota de manera sociológica, sino en cuanto que cada uno es un tipo.

La teoría de los tipos ha sido usada por los psicólogos, la caracterología por ejemplo; el colérico, el nervioso, el apático, eso son tipologías. Pero tampoco la consideración psicológica de los tipos es completa, porque sólo se fijan en algunos de los rasgos de los tipos, pero los rasgos típicos de cada hombre son muchos más que los que puede considerar la sociología y la psicología, porque como hemos dicho los rasgos típicos son rasgos de lo específico en cada uno.

La especie humana es como las especies animales y por eso el hombre es naturalmente social, mientras que los animales no son naturalmente sociales. Sociedad significa eso, que como no se agota la especie, los hombres tienen que convivir, y conviven típicamente, de acuerdo con los tipos. De manera que lo básico de la convivencia es el respeto de los tipos, el respetarse mutuamente, hay que reconocer que el otro no es exactamente como yo. En el trato natural aparecen los tipos, y entonces teniendo en cuenta los tipos es posible la organización, que aprovechando las diferencias típicas consigue algo superior a la mera convivencia que pueden tener unos tigres, por ejemplo. La sociedad humana es una sociedad de tipos, no es una pura convivencia interespecífica de seres enteramente finalizados por la especie, sino que el hombre ,aunque no está finalizado por la especie, no la agota, sino que en cada ser humano la especie está tipificada.

¿Qué se puede decir de los ángeles? Que en los ángeles no hay tipos, sino que cada uno agota la especie. Cada especie es de cada ángel. Evidentemente el ángel no está finalizado por su especie, pero tampoco está la especie tipificada, sino desarrollada en cada uno. Por eso las especies de los ángeles están jerarquizadas. La diferencia específica de los ángeles es estrictamente jerárquica porque no hay dos ángeles de la misma especie. En el hombre no es así; es un error platónico el jerarquizar. En el ángel no es igual, porque en él la especie no puede tipificarse, ya que es exhaustivamente poseída por él, es propia.

En el hombre la especie no se multiplica con las personas, sino que se tipifica. Éste es un punto que no se puede pasar por alto si estamos intentando distinguir lo humano de lo intracósmico, también naturalmente no sólo esencialmente. Eso tiene que ver con que tiene que haber una relación de los tipos y la esencia, porque lo que se esencializa es cada tipo. El hombre se esencializa de acuerdo con su tipo, puesto que la esencia del hombre es la perfección de su naturaleza, que es una perfección que se da a sí misma, pero como la naturaleza está tipificada evidentemente la esencialización también lo está; aunque en seguida hay que añadir otra cosa, y es que en lo esencial los hombres se parecen más que en el nivel de los tipos.

Por eso, los hombres se socializan típicamente. Si no hay tipos humanos no hay sociedad humana. Los tipos se complementan; se puede dividir y organizar el trabajo, si no hay tipos no se puede organizar una convivencia; pero el fin de la sociedad no es simplemente una coordinación de tipos, sino que la sociedad tiene ella misma una finalidad, un bien común. Aristóteles pregunta ¿para qué los hombres constituyen sociedades? La respuesta es inmediata: para el zein, para vivir bien, para ejercer la virtud. El fin de la polis es la vida virtuosa, la virtud, el zein, el vivir de la manera más perfecta. De manera que si los tipos posibilitan la sociabilidad, el fin de la sociedad es la esencialización, por eso las virtudes tienen que tener un cierto carácter social. La sociedad constituida sólo por tipos sería imposible y, además, imperfecta, deficitaria como tal, aunque sin tipos no hay sociedad.

4.  Tipología, sociedad, familia, trabajo y lenguaje

La noción de tipo es pertinente en el estudio de la distinción real entre la esencia y el acto de ser. Es necesario tener en cuenta que siendo la esencia la perfección de la naturaleza en el hombre ésta esté tipificada, pues sin tener en cuenta los tipos la esencialización no sería posible, aunque, naturalmente, los tipos son inseparables entre sí, ya que lo son en orden a, o sea, no se pueden considerar independientes unos de otros.

Posiblemente en eso radica el déficit de la sociología de Max Weber, porque ahí es donde la sociología de este pensador se detiene. En efecto, es una sociología de los tipos ideales que no llega a la consideración de la esencia del hombre. Se lleva a cabo sin tener en cuenta la esencia del hombre porque separa los tipos. Con todo, la teoría de los tipos humanos le da una gran superioridad a ésta sobre otras sociologías, porque considerar al hombre como un tipo es acertado. En cambio, cuando se habla del hombre en un sentido meramente numérico, en las sociologías empíricas, eso no es ni siquiera tener en cuenta los tipos; eso es animalizar al hombre. Con todo, hay sociologías que son animalescas, caricaturas, porque la sociedad así no es posible.

La condición social de la sociedad son los tipos, aunque la finalidad de la sociedad es el zein, dice Aristóteles, la vida virtuosa. En la vida virtuosa ahí se produce una comunicación, puesto que las virtudes se pueden aprender, y sólo se pueden aprender de otros. Aristóteles dice que la ética no se puede aprender en los libros, porque es en los hombres donde está la virtud. ¿Dónde está lo ético? En el hombre virtuoso.

Evidentemente el hombre está sumamente relacionado. Una persona que no se abra a otras, eso no sería posible. Lo personal es siempre relacionable. Subjetividad sin intersubjetividad es imposible. Una de las equivocaciones de la filosofía moderna es justamente que al llegar a la relación del sujeto, la intersubjetividad es un tema que no han podido afrontar. El que se ha preocupado a fondo por el tema de la intersubjetividad es Husserl, pero me parece que la solución del padre de la fenomenología no es suficiente, pues no acaba de ver en qué estriba la intersubjetividad, es decir en qué estriba la persona en su relación con otras.

También si pensamos en la esencia del hombre podemos ver que las virtudes tienen una dimensión social inherente, de manera que a través de las virtudes el hombre se relaciona con los demás. Los seres humanos guardan relaciones según su esencia y también a través de los tipos. Según éstos se constituyen las organizaciones humanas. La primera de ellas es la familia. La familia se constituye con seres humanos de distinto tipo: mujer, varón. Además, el hombre tiene más relaciones: la relación con Dios, que se puede tomar tanto a nivel esencial como a nivel personal. El hombre es una criatura que está abierta, está destinada a su Creador.

Pero también hay relaciones con el universo. Eso es también un aspecto importante del ser humano. Habría que ver cómo va saliendo eso desde la evolución, en qué sentido el cuerpo humano procede del cosmos, aunque el cuerpo humano constituido ya es típico, pues éste no deriva del universo, sino que utiliza el universo para la constitución del tipo, de manera que el cuerpo humano está ordenado al tipo, o sea, no se puede entender sin la tipología humana, aunque bien entendido que la tipología humana no es corpórea, sino que es anímica, ya que si bien está en el orden de lo natural y de lo sustancial, sobre ello está en lo esencial.

También la relación del hombre con el universo se puede ver al revés. ¿Cuál es la relación del hombre con el universo? Eso está indicado también en la Biblia: el hombre está puesto para dominarlo porque es superior a él. Pero ese dominio del universo no es despótico, no es un dominio en que el hombre entre a saco en el universo, pues tiene que tenerle cierto respeto. En efecto, el hombre debe respetar las realidades intracósmicas y, naturalmente, no tratar de alterar la unidad de orden, es decir, tratar de no estropear al universo. La ecología es un tema de conciencia, por así decirlo, de este hecho. El hombre está en relación con el universo como dominador suyo, pero eso es a través del trabajo. El hombre está hecho para trabajar, pero eso quiere decir que está hecho para tratar con el universo. Suelo describir esa dimensión del hombre así: el hombre es el perfeccionador perfectible.

El hombre no puede tratar de modo desconsiderado las cosas materiales, eso sería en el fondo inmoral, no porque las cosas materiales tengan un derecho, sino más bien porque las cosas creadas también son creadas por Dios, y el hombre no puede destrozar la obra divina: el hombre no lo puede estropear lo que Dios ha hecho. Pero el hombre tiene una relación con el universo que como es una relación de lo más perfecto con lo imperfecto; es una relación perfeccionante. De manera que, o trabajar es perfeccionar al universo, o no tiene sentido. El hombre está hecho para perfeccionarse, en el sentido de que la naturaleza humana se premia a sí misma: eso es la esencialización. Pero el hombre también puede perfeccionar el universo. ¿Qué quiere decir perfeccionador perfectible? Perfeccionador, porque su relación con el universo es perfectiva y, es perfectible, porque esa perfeccionabilidad es la esencialización, es decir sus hábitos, sus virtudes. Perfeccionador perfectible; ésa es una definición de la esencia del hombre respecto del universo, esencialización que es característica humana.

Perfeccionador perfectible. El hombre está hecho para perfeccionar al universo. ¿Qué quiere decir aumentar la perfección del universo? Es evidente que eso ha entrado en una cierta quiebra, una cierta crisis, que está sentada claramente en la Biblia con la idea de la expulsión del hombre del universo. La expulsión del paraíso de Adán y Eva, si lo consideramos con atención, vemos que ése es un relato que tiene una significación muy profunda, por lo que no hay que tomarlo de un modo simplemente literal, sino que hay que profundizar en él, pues está cargado de sentido: ganarás el pan con el sudor de tu frente, es decir, te encontrarás con un universo en el que tienes que poner un esfuerzo adicional para poderlo perfeccionar; no te va a resultar fácil, que te salga desde dentro, sin dificultades, sino que como tú te has estropeado, perfeccionar al universo te será más difícil.

A veces se dice que esa dificultad es el castigo que recibió Adán. Pero eso propiamente no es un castigo, sino que es más bien una consecuencia de la rebelión del hombre. El pecado original, por decirlo así, es un estropicio, que se manifiesta en un no saber llevar bien su relación con el universo, por lo cual en el fondo hay un pecado de omisión.

El relato esto está lleno de sentido. Se sabe que lo primero que Adán hizo fue poner nombre a las cosas. Hay que aclarar que el que se diga Adán no debe llevar a una interpretación machista de la Escritura, ya que son dos tipos, y por lo tanto, se deben respeto; en esto las feministas cometen un error al respecto: renuncian al tipo femenino, pero eso es un error, pues querer ser como el hombre para una mujer es la dejación de su tipo. Con todo, lo que es verdad es que los tipos no son superiores a otros: el que haya tipos supone que están llamados a comunicarse.

El lenguaje humano es una característica propiamente humana, los animales no pueden hablar, el hombre sí. Lo primero que el hombre hizo fue poner nombres a las cosas. Por eso es muy probable que el pecado original tuviera lugar cuando Adán y Eva eran jóvenes, porque el poner nombres a las cosas lo hicieron antes del pecado original. Naturalmente esto es una cosa importante en la relación del hombre con las cosas: ponerles nombres. Poner nombre, en definitiva desde el punto de vista bíblico, también desde otras consideraciones, es estar en posesión de. El que pone nombre sabe qué es el asunto, y entonces está en condiciones de apropiárselo. El primer dominio es el dominio de la tierra, porque como ya se ha señalado, cuando se dice que al principio se creó el cielo y la tierra, el cielo es el tercer cielo – la creación angélica –, y la tierra es el universo material. Ponerle nombre a las cosas es hacerse con ellas y tomarlas a cargo. Este hacerse cargo no es nada irrespetuoso con las cosas; es al revés. Lo primero que hizo el hombre fue poner nombre a las cosas del universo y después ya vino el asunto del fruto prohibido.

¿Se puede decir algo acerca de eso? ¿Qué quiere decir trabajar?, es decir: ¿qué quiere decir perfeccionar el universo? ¿Cuál es la relación de lo más perfecto con lo menos perfecto? Es una relación perfeccionante respecto de lo menos perfecto. Lo más justo es que cuando lo más perfecto se relaciona con lo menos perfecto no abuse de él. Si se abusa, eso es un gran error, pues lo imperfecto está para que uno le comunique perfección, y cuando Dios hizo al hombre como lo hizo, lo hizo para que perfeccionara el universo y se perfeccionara él mismo.

El ángel no perfecciona al universo. El ángel hace otra cosa; la misión del ángel no es cuidar de lo menos perfecto: su misión es cuidar de las personas. A su vez los ángeles tienen que ver entre sí, y ahí hay una cosa que está bien estudiada por Tomás de Aquino, a saber, la relación de las jerarquías angélicas. La angeleología de Tomás de Aquino es espléndida, explica bien a los ángeles.